NO QUIERO MÁS HERRAMIENTAS ¡ESTOY CANSADA! (Cuando ya lo sabes todo… pero no puedes más)
Share
Hay un momento en la maternidad en el que algo dentro dice basta.
No es un grito.
Es más bien un suspiro largo.
Un cansancio que no se quita durmiendo.
Ese momento en el que piensas: “No quiero otro libro. No quiero otro consejo. No quiero más herramientas.”
Y no porque no te importe hacerlo bien.
Sino porque ya no puedes exigirte más.
Una escena que se repite (demasiado)
Son las siete y media de la tarde.
Tu hijo no quiere ducharse.
Tú llevas todo el día sosteniendo cosas: decisiones, emociones, responsabilidades… las tuyas y las suyas.
Le hablas tranquila.
Respiras.
Te acuerdas de todo lo que has leído sobre límites respetuosos.
Y aun así… algo se desborda.
La voz sube.
Gritas.
Y justo después llega el pensamiento que más duele:
“Si ya lo sé.
Si sé cómo debería hacerlo.”
Ahí es donde muchas madres se rompen por dentro.
No por el grito.
Sino por sentir que no son capaces de hacerlo diferente.
Llegando a este momento, quiero que esto quede muy claro:
no te falta información.
Lo que te falta —y no por culpa tuya— es entender de verdad lo te esta pasando, lo que realmente necesitas, y posiblemente, no es saber más, si no sabes como aplicarlo.
Cuando una madre está cansada de verdad, no necesita más teoría.
Necesita que alguien le diga:
“Tiene sentido que no puedas con todo.”
Especialmente cuando maternas desde lugares donde la soledad pesa más:
- adopción
- acogida
- maternidad en solitario
- separaciones
- padres emocional o físicamente ausentes
Aquí la carga no se reparte.
Y el cuerpo lo sabe.
El sistema nervioso no entiende de herramientas
Cuando estás agotada, tu sistema nervioso no piensa:
“Voy a aplicar todo lo que sé.”
Piensa:
“¿Cómo salgo de aquí lo antes posible?” (y desde aquí aplica lo más instintivo cuando está en modo supervivencia)
Y por esto aunque sepas muchísimo sobre crianza respetuosa, gritas, castigas, y aplicas cosas que realmente no quieres aplicar.
No es incoherencia.
Es supervivencia.
Y esto no se arregla aprendiendo más.
Se arregla bajando el nivel de amenaza interna.
Las cuatro etapas del aprendizaje (para que dejes de castigarte)
Incompetencia inconsciente
No sabes que no sabes.
Actúas como aprendiste. (lo que viste y viviste en tu infancia)
Sobrevives.
Incompetencia consciente
Sabes que hay otra forma… pero no puedes sostenerla siempre.
Aquí aparece el “sé lo que tengo que hacer, pero no me sale”.
Y aquí duele.
Este despertar, a veces, causa mucha importencia y posiblemente sea donde muchas de vosotras os encontraís ahora.
Competencia consciente
Puedes hacerlo, pero te cuesta.
Necesita energía, atención y regulación constante.
Tienes que poner todos los sentidos para hacerlo y en muchos momentos te cuestionas si realmente esto vale la pena.
Competencia inconsciente
Llega cuando el cuerpo se siente más seguro.
Cuando de repente actúas sin pensar de forma segura y aunque en ese momento tu hij@ no cambie lo que tu estás haciendo, no te exaltas ni pierdes los nervios.
Y lo más importante, no te cuestionas porque sabes que es el camino y estas trabajando para el futuro..... y claro que sí, también para el presente.
El problema no es que no sepas
El problema es que en muchos momentos te sientes sola y cansada ( recuerda que acompañar y educar puede ser una de las cosas más difíciles a la que nos enfrentamos)
Cuando dices “no quiero más herramientas”, en realidad estás diciendo:
“Necesito cambiar el foco y la mirada porque quizás hay momentos que no estoy enfocando bien la cosas porque no estoy mirando donde realmente corresponde"