¡EL PODER DE LAS EXPECTATIVAS!
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“Todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda la vida pensando que es un inútil”
Albert Einstein
Es muy trasto, se porta fatal, es tímido, es un teatrero, no obedece nada, es un desastre, es más vago, y así, con está facilidad, nos van saliendo comentarios y comentarios sobre como son nuestros hij@s. Pensamos algo y lo decimos, bien para justificar delante de alguien lo que no nos ha gustado, o simplemente, porque piensas, que,
diciéndoselo repetidas veces, modificará su conducta.
Pues os traigo una mala noticia “ESTOS COMENTATARIOS INCIDEN DIRECTAMENTE EN EL AUTOCONCEPTO Y LA PERCEPCIÓN QUE GENERAN DE SÍ MISMOS”.
Todas las personas, van formando el concepto que tiene de sí mismos a partir de las valoraciones que reciben de sus padres, de sus abuelos, de sus tíos, de sus educadores o profesores.
Hoy os traigo una pequeña historia para poder explicaros, el poder que tienen nuestras expectativas: “Cuenta que el rey de Chipre que era escultor, Pigmalión, decidió hacer una escultura de la mujer más bonita del mundo, tan hermosa la hizo, que terminó enamorándose perdidamente de su propia escultura que llamó Galatea. Tal fue su amor y su deseo, que finalmente Galatea se volvió humana”
Este es el efecto PIGMALIÓN, también llamado “La profecía autocumplida”. Son expectativas y creencias que vamos volcando en nuestros hij@s o nuestros alumn@s , y que influyen directamente en su comportamiento y en su rendimiento.
Este efecto Pigmalión, fue probado por el profesor Rosenthal y la directora de una escuela de EEUU, Leonora Jacobson, en 1968. Escogieron un grupo de alumnos al azar y generaron grandes expectativas en los profesores que iban a llevar a este grupo, los profesores tenían tan buenas referencias que depositaron toda su confianza, y este grupo, obtuvo los mejores resultados de toda la escuela.
¿Pero que puedo hacer si quiero ser un buen Pigmalión? Aquí te dejo algunas claves:
1. Tener unas expectativas acordes con las capacidades y necesidades de tu hij@.
2. Confianza en que va a conseguir lo que se proponga.
3. Paciencia para acompañar y motivar.
4. No le juzgues, ni le etiquetes.
5. Se benevolente, porque es lo que te ayudará a buscar sus capacidades y a ponerlas en valor.
6. Cuida tu lenguaje desde que son pequeños, para no generar autopercepciones erróneas.
Ahora, podemos ser consciente, como nuestra comunicación, expectativas y confianza, pueden ayudar a nuestr@s hijos a conseguir sus propios retos y modificar comportamientos, porque tienen la certeza, a través nuestro, que pueden hacerlo.