CUIDARSE PARA CUIDAR: El Autocuidado posible en la maternidad
Share
Cuidarte para cuidar. No como eslogan, si no como una clave real.
En la mayoría de mis formaciones con madres, siempre aparece este tema. Cuando pregunto: ¿Qué podrías hacer para cuidarte un poco más?, las respuestas suelen repetirse.
Algunas se quedan en blanco; literalmente bloqueadas. No porque no quieran, sino porque sienten que no tienen tiempo.
Otras se van al extremo contrario y empiezan a imaginar todo lo que les gustaría hacer: irse un fin de semana, volver a hacer deporte, tener tardes enteras para ellas. Cosas que ahora mismo suenan tan lejanas que acaban generando más frustración que alivio.
Y luego están las que, poco a poco, van dando pequeños pasos. Nada épico. Nada digno de Instagram. Pasitos reales.
Cuando el autocuidado parece imposible
Hablar de autocuidado en la maternidad ya es complejo. Pero cuando los niños son muy pequeños, acabas de adoptar o acoger, o convives con criaturas muy demandantes o que se desbordan emocionalmente cada pocos minutos, el mensaje que te das suele ser claro:
esto no es posible para mí.
Y no es una excusa. Es una vivencia.
Tu sistema nervioso está en alerta constante. Tu atención está siempre fuera. Tu cuerpo responde antes de que puedas pensar.
En ese contexto, pedirte grandes cambios no solo es irreal, es imposible.
Resetear no siempre es parar la vida
Cuidarte no tiene por qué significar desaparecer un fin de semana o volver a algo que no se puede meter en esta etapa de la vida.
A veces significa algo mucho más pequeño y, precisamente por eso, más posible.
Quince minutos.
Quince minutos para tomarte un café o una infusión. Sentarte. Respirar. No hacer nada más.
No aprovechar para adelantar tareas. No escuchar audios pendientes. No pensar en lo siguiente.
Solo estar ahí, sabiendo que ese es tu momento.
Eso también resetea.
Micro-cuidados que sí caben
El autocuidado no siempre ocurre en casa ni necesita silencio absoluto.
Puede aparecer:
- en el transporte público camino al trabajo, leyendo una novela que te enganche o escuchando música. (importante, que te aleje de todo lo pendiente)
-
escuchando un podcast o algo que te haga sonreír
-
mirando por la ventana sin hacer nada productivo
Una condición importante: lo que leas o escuches en estos momentos no pueden ser contenido sobre maternidad, salvo que sea para reírnos de nosotras mismas o para sentirnos más fuertes, no más exigidas.
Porque cuidarte es dejar tiempo para, tener tu espacios para reconocerte y para eso no necesitas mucho tiempo, con 15 minutos puedes reconectar contigo y volver a quien realmente eres.
No es egoísmo, es regulación
Muchas madres sienten culpa incluso al pensar en estos momentos.
Pero cuidarte no es un premio ni un lujo. Es una forma de regulación emocional.
Cuando tú bajas una marcha, todo el sistema familiar lo nota. Cuando tu cuerpo descansa aunque sea un poco, tu mente responde diferente. Cuando te das un espacio, aunque sea breve, tu presencia cambia.
No porque seas mejor madre. Sino porque estás un poco más disponible.
Empieza donde estás
No necesitas hacerlo perfecto. No necesitas tiempo que no tienes. No necesitas convertirte en otra persona.
Empieza donde estás. Con lo que sí es posible ahora.
Quince minutos también cuentan. A veces, son suficientes para sostener el día.
Y en maternidades no convencionales, complejas o intensas, eso ya es mucho.
Y ahora; ¿Qué instante del día eliges hoy para ti?